Ariel Silva Hidalgo. Ingeniero Geomensor. Diciembre 2008. asilvah (en) gmail.com
Consideraciones
matemáticas
Un sistema de referencia, basándose en consideraciones
netamente geométricas, es la definición de un punto
inicial y sobre éste un sistema de coordenadas perfectamente
orientado o direccionado sobre un espacio Rn. Es
simplemente una ayuda para ubicar. Si así es, ubicarse,
posicionarse, como se quiera llamar.
Se pueden utilizar referencias físicas para determinar una
posición. Bien conocida es la frase: “…al fondo
a la derecha”, o nuestra primera aproximación a una
grilla: “…siga en esta dirección tres cuadras y
luego a la izquierda dos cuadras más”. Es verdad, si se
siguen estas instrucciones lo más probable es que se llegue
exitosamente al destino, sin embargo, si se decide hacer la
trayectoria más corta se perderán las referencias y
seguramente quienquiera que sea que no tenga referencias claras se
perderá.
Bien, lo de la referencia queda claro, pero lo del sistema de
coordenadas aún no… un sistema de coordenadas es
sencillamente un conjunto de números. Ahora, es importante
saber que los números siguen y cumplen ciertas reglas como
tener un origen (para nosotros será el 0), ser absolutamente
ordenables (5 es mayor que 3 y 3 es mayor √2) y ser totalmente
únicos (π≠1).
Por el momento, con estas reglas se puede trazar una recta en el
espacio definiendo un origen para ubicar puntos sobre ella (como lo
hacemos en una nivelación tomando como referencia el nivel
medio del mar). En este instante sería aconsejable
preguntarse con qué precisión necesitamos ubicar un
punto. Si se desea ubicar por ejemplo √2 sobre la recta es
fácil desarrollar un triángulo rectángulo
equilátero de lado 1 tomando como referencia el 0 y trazando
con un compás la hipotenusa sobre la recta. ¿Qué
tan precisa es esta determinación? Lo que nos permita la
punta del lápiz y del compás, es decir, estamos
midiendo.
En fin, realizando el procedimiento anterior nos vamos a encontrar
muy cerca de √2, pero también va a depender del
conjunto de números que utilicemos. Si queremos determinar la
posición exacta de √2 en el conjunto de los números
de naturales N no tendremos respuesta precisa a nuestra
interrogante. Sólo podríamos decir que está más
cerca de 1 que de 2. Sin embargo, si usamos los racionales Q sobre la recta estaremos mucho más cerca, alcanzando la
posición correcta usando los reales R. Por lo tanto, lo
mejor pareciera ser utilizar los reales R en todos los casos.
En la práctica no es así ya que existe una limitante:
la medición. Si se toma una cinta de medir graduada al
milímetro (siempre y cuando 1 en la recta sea igual a un
metro) con suerte podremos distinguir 1,414m más algunas
décimas de milímetro para medir √2, con un ojo
privilegiado podríamos apreciar entre 0,1 y 0,3mm teniendo
finalmente 1,4142m. Por lo tanto, para la cinta de medir no hay
diferencia (por lo menos significante) entre √2 y 7.071/5.000
(que es igual a 1,4142). En otras palabras, en el mundo real más
que el conjunto utilizado es la precisión que se requiere
para la determinación de la posición. Por lo tanto,
cuando decimos que nuestro sistema está sobre R y
tenemos una cinta de medir o una estación total o un receptor
GNSS para determinar las posiciones, estamos contrastando un sistema
que es continuo con otro que es discreto pero que tiene capacidad
para apreciar por sobre sus divisiones.
Vamos un poco más allá en nuestro recorrido y pensemos
en un punto que se encuentra fuera de nuestra recta inicial, no
podemos situarlo en ninguna parte de la recta y lo único que
podemos hacer es extender un plano que contenga a la recta y al
punto. Tenemos un sistema de coordenadas en R2. En
este caso, a una posición del plano se le asignan dos
números. Estos números pueden tener asociación
directa con las rectas o no. ¿Cómo es esto? Se puede
contar con dos ejes (o rectas) perpendiculares (no es necesario pero
así lo quiso René Descartes) y asignar un número
de estas dos rectas a un punto trazando trayectorias paralelas a
éstas: tales coordenadas se conocen como cartesianas. Sin
embargo, si medimos una distancia desde el origen del sistema de
coordenadas y posteriormente una orientación con respecto a
un eje se tienen coordenadas polares.
En la práctica, sería ir a terreno con una estación
total que mide sólo azimutes (ángulos horizontales
referidos al norte) y distancias horizontales (suponiendo que el
origen está trasladado). Con estas dos componentes basta para
dotar de posición a un punto, sin embargo, cuando se vuelca
la información sobre un plano (nos referimos al papel o al
archivo gráfico que maneja el computador) es necesario hacer
la conversión hacia el sistema cartesiano (considerando que
gran parte de los planos producidos topográfica y/o
cartográficamente cuentan con una grilla rectangular y
equiespaciada).
Ahora, como hacer un sistema plano de referencia en terreno. Sigamos
la definición inicial: fijar un origen, esto debe ser un
punto perfectamente identificable en terreno (si somos serios para
trabajar no dejaremos una vulgar marca sobre la vereda) construyendo
un monolito de concreto perfectamente identificable y con un punto
bien definido o un perno con hilo 5/8” montado sobre un pilar
generando un punto con centrado forzoso, ¡se trata del punto
de partida para nuestro sistema de referencia y el inicio del marco
de referencia! (sistema de referencia es la idealización y
marco de referencia la materialización de éste).
Generalmente a este punto se le asignan coordenadas tales que
permitan manejar todo un proyecto con valores positivos (no es
requisito, pero es de mucha utilidad), posteriormente se debe
orientar el sistema de coordenadas, ¿cómo hacerlo?
tomando una referencia visual y fijando un azimut arbitrario entre
el origen y esta referencia (generalmente se intenta dejar orientado
respecto al norte). Este caso puede ser considerado para la creación
de un sistema de coordenadas locales (coordenadas topográficas).
No obstante, actualmente, se generan sistemas de coordenadas locales
partiendo de vértices que cuentan con coordenadas UTM (ya
veremos que significa), lo cual no es correcto si se usa más
de un punto en UTM para densificar la red local. ¿Qué
hacer? Tomar estrictamente sólo un punto con coordenadas UTM
y en lo posible recortarlo, por ejemplo: si las coordenadas son
norte UTM 6.512.710,516m y este UTM 523.081,123m por qué no
dejar norte local 12.710,516m y este local 23.081,123m, esto es muy
útil cuando se trabaja con muchos sistemas de referencia así
no hay confusión. Entonces, instaurado ya el origen del
sistema se necesita una referencia para fijar la orientación
de éste. Se escoge un segundo vértice con coordenadas
UTM que sea visible desde el origen, se calcula el azimut de ésta
línea y se iguala al azimut inicial para la red local, así
se está en condiciones de densificar otros vértices si
es necesario. Obviamente, el segundo punto no tiene que conservar
sus coordenadas UTM originales, ya que se está trabajando con
distintos sistemas… ¡pero nos estamos adelantando!
Por otra parte, no sólo se cuenta con planos que representen
norte y este o x e y, también es posible desarrollar una
curva “estirándola” a partir de sus nodos y
plasmando sus elevaciones: es un perfil. Se está llevando una
curva que está en el espacio a un plano, creando una vista
útil especialmente para diseñar.
Si agregamos una dimensión más nos encontramos en R3.
Es decir, 3 ejes mutuamente perpendiculares y volvemos a las
coordenadas cartesianas, con la diferencia que se mide sobre un eje
más, sin embargo, también podemos trazar una distancia
desde el origen hasta el punto pero sobre la proyección de
éste sobre uno de los planos, luego medir una orientación
de esta línea con respecto a un eje que esté contenido
en el plano anterior y finalmente la distancia vertical (o paralela
al eje perpendicular al plano de trabajo) al punto en el espacio:
esto se conoce como coordenadas cilíndricas. La idea de las
coordenadas cilíndricas sería análogo a medir
con estación total las coordenadas norte y este y las
elevaciones medirlas sólo con nivel. Por otro lado, si se
considera la distancia euclidiana entre el origen y el punto en
cuestión y dos ángulos referidos a dos ejes distintos
se tienen coordenadas esféricas. Sería igual a
trabajar solamente con estación total determinando norte,
este y elevación, a través de distancia inclinada,
azimut y zenital.
Podríamos seguir con R4 pero lamentablemente
no tiene un significado geométrico claro, o por lo menos,
muchos no tenemos la visión para imaginarnos un politopo, que
corresponde a la generalización en cualquier dimensión
de un polígono bidimensional o un poliedro tridimensional o
un polícoro tetradimensional.
Hasta R3 es sencillo presentar sistemas de
coordenadas… siquiera tiene interpretación geométrica,
es más, si se extrapola podemos crear una regla general:
“Para ubicar un punto en Rn se necesita como
mínimo n números (que sean linealmente independientes)
para dotarlo de coordenadas únicas”.
Consideraciones topográficas, cartográficas y
geodésicas
Hasta aquí ya conocemos que es un sistema de referencia, pero
no es suficiente con esto para representar la realidad a través
de un modelo… lamentablemente, existen limitantes que escapan
a las consideraciones matemáticas que idealizan demasiado la
problemática.
La topografía considera la superficie terrestre como un
plano, lo cual como aproximación es correcto pero tomando en
cuenta una extensión máxima de 22Km (con una precisión
de 1:100.000). ¿Y si necesitamos cubrir más? Una
carretera, un mineroducto, un gasoducto… lo que sea que cubra
más de 22 Km… entonces, deberíamos considerar
la curvatura terrestre, es decir, nos pasamos de la topografía
a la geodesia. Para esto debemos tomar en cuenta la Red Geodésica
Nacional que en Chile cuenta con tres datum: PSAD56, SAD69 y SIRGAS
(a pesar que actualmente estamos en transición hacia SIRGAS).
Un datum geodésico no es nada más que un sistema de
referencia que puede ser topocéntrico o geocéntrico.
Se hace la distinción respecto al origen, en el primer caso,
es un punto que está en la superficie terrestre (o un
conjunto de puntos) en los cuales se realizan observaciones
astronómicas enlazándose con observaciones geodésicas
(trilateración, triangulación y/o poligonación),
entonces, de la diferencia de coordenadas y azimutes geodésicos
y astronómicos (deflexión de la vertical y ecuación
de Laplace) se ajusta a lo largo de toda la red un elipsoide
determinado con respecto al geoide. De esta manera se construyó
PSAD56 y SAD69, teniendo densificación a lo largo y ancho de
todo Sudamérica (o donde el desarrollo económico lo
permitía, a nadie le interesaba densificar en el Amazonas por
ejemplo). Por otra parte, los satélites artificiales
permitieron otro tipo de determinación geodésica, se
necesitaba fuertemente de un datum geodésico geocéntrico
que pudiera servir a una escala global, a diferencia de un datum
topocéntrico que cubría, a lo sumo, un continente. Un
datum geocéntrico tiene como origen el geocentro (centro de
la Tierra), pero expresado en términos de coordenadas
cartesianas, además su orientación viene dada a través
de rotaciones de los ejes respecto a un sistema centrado en la
Tierra. Hace un tiempo se hablaba de WGS84, la referencia de GPS,
con el pasar de los años, se instaura en Sudamérica
SIRGAS como marco de referencia.
En ambos casos, sea un datum topocéntrico o geocéntrico
se trabaja con coordenadas geodésicas, más bien con
latitud y longitud geodésica. Son similares a las coordenadas
esféricas, pero referidas a un elipsoide.
Un datum topocéntrico es utilizado de forma planimétrica
o bidimensional, sólo se trabaja con latitud y longitud
geodésica, la altura se refiere, generalmente, al nivel medio
del mar (o al cuasigeoide). Por lo tanto se tiene un sistema 2D +
1D.
Un datum geocéntrico es utilizado de forma tridimensional,
trabajando conjuntamente latitud, longitud y altura geodésica
(la última más conocida como altura elipsoidal). Sin
embargo, la altura elipsoidal no permite trazar superficies
niveladas (en grandes extensiones) como sí lo permite la
altura al nivel medio del mar. Además, las coordenadas
curvilíneas tienen representación en coordenadas
cartesianas geocéntricas, que son muy ventajosas en el ámbito
satelital. Lo importante de esto, es que se tienen coordenadas que
pueden manejarse a nivel global, sean las coordenadas geodésicas
o las coordenadas cartesianas geocéntricas.
La principal desventaja de las coordenadas geodésicas o las
cartesianas geocéntricas es su imposibilidad de ser
cartografiadas, es decir, es imposible realizar un plano a partir de
ellas, pero… ¿por qué?
Las coordenadas geodésicas están referidas al
elipsoide, que es una superficie que proviene de la revolución
de una elipse en torno a un eje de simetría y que tiene
curvatura gaussiana positiva, por lo tanto, es una superficie no
desarrollable, es decir, no puede estirarse para formar un plano sin
engendrar deformaciones. Un cilindro o un cono son superficies que
tienen curvatura gaussiana igual a cero, por lo tanto, se dice que
son desarrollables.
Justamente este principio es el que utiliza la cartografía
para producir cartas y mapas. Se superpone (tangencial o
secantemente) una superficie desarrollable a lo largo del elipsoide
y se proyectan las posiciones sobre ella.
Ahora bien, podemos tener una serie de coordenadas geodésicas
referidas a cierto datum y podemos convertirlas biunívocamente
a una proyección cartográfica. En Chile, se utiliza la
proyección cartográfica UTM. No obstante, la
utilización de coordenadas planas provenientes de una
proyección no asegura la correcta modelización de la
realidad, es más bien, una realidad deformada. La utilización
de proyecciones cartográficas produce distorsiones por sí
solas y por la influencia de la altura. No es que estas coordenadas
no puedan usarse, pero sí se tiene que tener en cuenta que
deben hacerse reducciones o correcciones para eliminar las
deformaciones si se desea contrastar con la realidad. Hay que tener
en cuenta que la superficie de proyección pasa muy cerca del
elipsoide, por lo tanto, especialmente en zonas de grandes altitudes
la deformación es mucho mayor.
Un artilugio usado para minimizar la deformación es hacer
pasar la superficie de proyección muy cerca de la superficie
topográfica, no obstante, se vuelve al problema de la
limitada extensión de un plano topográfico.