Incertidumbre, Tolerancia y Precisión son términos que aparecen frecuentemente relacionados y no siempre
resulta fácil diferenciarlos, en muchas ocasiones se utilizan indistintamente
de forma incorrecta.
Sin embargo, siguiendo los principios y definiciones de la Metrología
estos tres conceptos se diferencian claramente. En este artículo corto
se definirán cada uno de ellos, se analizaran sus origenes y se comentaran
cuales son sus principales diferencias. Para ello se ha consultado el texto
"Fundamentos de Metrología", de Ángel Mª Sánchez
Pérez, Mayo de 1999. Monografías del Departamento de Físcia
Aplicada, Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales, Universidad
Politécnica de Madrid.
Sobre el origen de la incertidumbre de medidas
El término incertidumbre siempre aparece asociado a la medida de magnitudes.
Medir una cantidad de magnitud es compararla con otra de su misma clase que
se adopta como unidad, siempre se mide comparando la magnitud a medir, mensurando,
con otra cantidad de referencia de la misma clase, ya sea haciendo intervenir
directamente patrones en el proceso y empleando un instrumento comparador (método
de medida diferencial o por comparación), o aplicando exclusivamente
un instrumento de medida sobre el mensurando ( método de medida directa).
Cuando se realiza la medición siempre están presentes el mensurando
(lo que se quiere medir), el instrumento de medida (lo que mide), el operador
(el que mide) y el resto del universo, que de alguna forma física está
influyendo en la medida realizada. No podemos considerar que cuando se realiza
una medida, el sistema formado por el mensurando-instrumento de medida-operador,
está aislado de su entorno, sino que el entorno actúa a través
de las magnitudes de influencia, de manera que aquellas medidas que
ignoran las influencias significativas carecen de sentido metrológico.
Las magnitudes de influencia son aquellas magnitudes que no constituyen
el objeto directo de la medida pero que están presentes durante la medición
y la perturban.
Se considerarán aquellas magnitudes de influencia como significativas
cuando se encuentren en el orden de magnitud de la precisión con la que
se mide el mensurando. Para que el resultado de una medición sea representativo,
es necesario establecer unas condiciones de referencia que especifiquen los
valores de las magnitudes de influencia, determinen que se trabaja con instrumentos
adecuados, que el mensurando está suficientemente bien definido y que
se utiliza un modo operativo apropiado. Se dice que las magnitudes de influencia
se encuentran bajo control cuando se emplean los medios necesarios para que
sus valores se sitúen en un cierto intervalo alrededor del valor de referencia.
A pesar de que las magnitudes de influencia se encuentren bajo control, es inevitable
la variabilidad de las mismas que se traducen en una cierta dispersión
de las medidas cuando se reiteran sucesivas mediciones del mensurando, siempre
que la división de escala del instrumento sea lo suficientemente pequeña,
que el instrumento posea la sensibilidad adecuada.
La medida de cualquier magnitud posee naturaleza aleatoria al existir siempre
una variabilidad inevitable que confiere dicho carácter a las indicaciones
del instrumento cuando se realizan sucesivas mediciones del mensurando, siempre
en las mismas condiciones de referencia. El orden de significación
de la variabilidad, para un determinado nivel de control de las magnitudes de
influencia, depende esencialmente del grado de definición del mensurando
y de la sensibilidad del instrumento de medida empleado. Puesto que el resultado
de medir un mensurando es una variable aleatoria, el mensurando debe caracterizarse
en la forma habitual empleada con las variables aleatorias, utilizando un parámetro
de centrado y otro de dispersión. Ese parámetro de dispersión
como veremos más adelante será la precisión.
A veces no es posible efectuar las medidas con las magnitudes de influencia
controladas en el entorno de los valores de referencia. En este caso hay que
aplicar correcciones a los valores indicados o brutos para que el resultado
de la medición corresponda al que se habría obtenido si se hubiese
trabajado con aquellas magnitudes en sus valores de referencia. La introducción
de correcciones incrementa la complejidad de las medidas pues no siempre se
conoce la relación funcional que existe entre el resultado de la medida
y los valores de las mganitudes de influencia. Además de las correcciones
indicadas, la exigencia de la trazabilidad impone la utilización
de instrumentos calibrados lo que determina la incorporación de las correcciones
de calibración. La calibración del instrumento se efectúa
midiendo patrones de referencia al objeto de comprobar si las indicaciones de
la escala se ajustan a los valores de las correspondientes unidades del SI.
De todos los razonamientos anteriores se observa que no es posible obtener
valores exactos como resultado de las medidas. La única forma de conseguirlo
sería la de introducir exactamente todas las correcciones necesarias
en el tiempo y en el espacio, lo cual no es posible debido a la imperfección
de los medios y del conocimiento, y por otro lado los medios necesarios para
obtener una medida exacta no se justificarían desde el punto de vista
práctico de la metrología industrial. De ahí que se origine
un bucle al admitir que toda medida debe ser corregida (al menos con la corrección
de calibración del instrumento de medida), lo que obliga a medir nuevas
magnitudes que, a su vez, habrán de ser corregidas hasta alcanzar los
niveles metrológicos más elevados, no puede agotarse en la práctica
y debe cortarse en algún punto, lo que supone dejar sin corregir algo
que debiera haberse corregido, es decir, una corrección residual.
La correción residual es desconocida pero existe la posiblidad de acotarla.
De ahí una primera definición de incertidumbre:
La incertidumbre de la medida es una cota superior del
valor de la corrección residual.
El valor verdadero de un mensurando es el valor que mejor caracteriza dicho
mensurando pero no tiene existencia física real. En la práctica
es suficiente con aproximarse convenientemente al valor verdadero. El valor
obtenido cuando se decide interrumpir la aplicación de sucesivas correcciones
suele denominarse valor convencionalmente verdadero o valor resultante de
la medida, el mejor valor que puede obtenerse con los medios disponibles.
Se dará un nueva defición:
La incertidumbre de la medida es el valor de la semiamplitud
de un intervalo alrededor del valor resultante de la medida (valor convencionalmente
verdadero). Dicho intervalo representa una estimación adecuado de una
zona de valores entre los cuales es "casi seguro" que se encuentre
el valor verdadero del mensurando.
Así pues, el resultado de la medida se expresa mediante: x ±
U
La defición de incertidumbre que incorpora el Vocabulario
Internacional de Metrología (VIM):
La incertidumbre de medida es un parámetro, asociado
al resultado de una medición, que caracteriza la dispersión de
los valores que razonablemente podrían ser atribuidos al mensurando.
Cuanto menor sea la incertidumbre de la medida, mejor ésta. El valor
de la incertidumbre es el primer índice de la calidad de una medida,
que es tanto mayor cuanto menor es aquella.
Intervalo de tolerancia e incertidumbre de medida
Las magnitudes significativas de los productos industriales, de los trabajos
topográficos, de los trabajos cartográficos, de los proyectos
de ortofotografías.... se especifican mediante tolerancias, que son los
intervalos de los valores admisibles para la magnitud en cuestión en
cada caso. Las tolerancias surgen en el diseño industrial de cualquier
elemento, o en los pliegos de condiciones técnicas de los trabajos topográficos
y cartográficos, determinando el rechazo o aceptación de los producidos
con valores fuera del intervalo de tolerancia.
Desde el punto de vista de la producción industrial, la especificación
mediante tolerancias es compatible con el principio de intercambiabilidad que
constituye la base de la producción en serie. El diseño se efectúa
de forma que las tolerancias especificadas aseguren la intercambiabilidad de
elementos análogos en conjuntos más complejos sin alterar la funcionalidad
de los mismos. Desde un planteamiento clásico, no es necesario que para
ello se establezcan unos valores "exactos" para las magnitudes críticas,
sino que es suficiente que dichos valores vengan obligados a pertenecer a un
intervalo de tolerancia, de mayor o menor valor según la aplicación
y el grado de responsabilidad correspondiente.
Tolerancia de una magnitud
es el intervalo de valores en el que debe encontrarse dicha magnitud para que
se acepte como válidad.
Cada vez que hay que decidir si el valor concreto de una magnitud está
dentro de tolerancia, es preciso medir, y si la medida de comprobación
no se asegura con la calidad necesaria (incertidumbre)
aquella decisión puede ser errónea.
Cuando el intervalo de incertidumbre está contenido en el intervalo
de tolerancia, se está en condiciones de afirmar, casi con seguridad,
que el valor verdadero del mensurando es admisible. Cuando los intervalos de
incertidumbre y de tolerancia son disjuntos, hay seguridad casi total en rechazar
el mensurando. Cuando los intervalos de incertidumbre y de tolerancia se solapan
en parte, es decir, cuando poseen una parte común y otra no común,
la determinación de aceptación o rechazo es dudosa.
En la práctica se opta por un criterio de seguridad que consiste en
rechazar cualquier mensurando en situación dudosa, lo que resulta adecuado
siempre que el intervalo de incertidumbre sea varias veces inferior al de tolerancia.
Esto equivale a definir como intervalo de decisión para los valores medidos
el correspondiente a: T - 2U (tolerancia efectiva), limitando el valor
del cociente de ambos intervalos (tolerancia e incertidumbre). En medidas dimensionales,
suele ser frecuente considerar admisible:
3 ≤ T / 2U ≤ 10
En la relación anterior, valores mayores que diez exigirían medios
de medida muy costosos, y la reducción del límite inferior por
debajo de tres supondría un rechazo importante de elementos correctos.
Cuantificación de la incertidumbre. Relación entre incertidumbre
y precisión.
Durante mucho tiempo se ha empleado la expresión "error de medida"
para cuantificar la imperfección del método e instrumento de medida
utilizados. Además, se clasificaban los errores en sistemáticos
y aleatorios, determinando el error de medida como combinación lineal
o cuadrática de ambos. Esta división no siempre resulta fácil
de establecer, y a veces no es posible, debido a la escasa base conceptual que
la soporta, lo que favoreció que proliferasen las "recetas"
para calcular los límites máximos de error, con el grave inconveniente
de no disponer de criterios uniformes para enjuiciar resultados de mediciones
que, obtenidos con métodos e instrumentos análogos, eran efectuados
por diferentes observadores.
En 1980 el Comité
Internacional de Pesas y Medidas (CIPM) emitió las siguientes recomendaciones
sobre la incertidumbre:
Dependiendo del método empleado para su determinación
numérica, las componentes de la incertidumbre de medida
pueden agruparse en dos categorías:
- a) las que se estiman mediante procedimientos estadísticos sobre
los valores obtenidos al reiterar medidas de un mensurando, a las que se propone
denominar de tipo A.
- b) las que se aprecian por otros métodos, a las que se denominan
de tipo B.
Ambos tipos de componentes deben cuantificarse mediante varianzas o cantidades
equivalentes, debiendo caracterizarse las situaciones de dependencia - en su
caso - por las correspondientes covarianzas.
La incertidumbre así determinada, puede multiplicarse por un factor
superior a la unidad, para obtener una incertidumbre total mayor, pero indicando
siempre el valor de dicho factor.
Las razones que recomiendan el empleo de desviaciones típicas para cuantificar
la incertidumbre frente a la utilización exclusiva de intervalos de confianza
son:
- La determinación de un intervalo de confianza presupone la aceptación
de una función de distribución concreta que caracterice la población
de resultados de medida.
- La ley de propagación de varianzas permite, de forma muy simple e
independientemente del carácter poblacional, obtener la incertidumbre
en medidas indirectas, lo que no es posible, de forma general, si se emplean
intervalos de confianza.
La propuesta del CIPM
fue desechar la hipótesis de que todas las distribuciones de resultados
de medida responden a una ley normal; trabajar siempre con desviaciones típicas
o varianzas; y no identificar la incertidumbre con un intervalo de confianza,
por las razones expuestas, sino directamente con la desviación típica
resultante (u). La multiplicación de esta última por un factor
de cobertura, inclusión o recubrimiento (k), habitualmente entre 2 y
3, y que debe especificarse siempre como parte del resultado de medida, permite
obtener unos valores de incertidumbre expandida ( U ) "más seguros"
para aplicaciones industriales, lo que determina:
U = k · u
Si se aplican todas las correcciones significativas a las indicaciones brutas,
se percibe intuitivamente que el valor verdadero del mensurando debe encontrarse
hacia el centro de las indicaciones corregidas, pero ante la dificultad de identificar
alguno de estos valores como verdadero, se acepta como "mejor valor"
del mensurando un índice o parámetro de la tendencia central del
conjunto de aquellas indicaciones.
Con el objeto de decidir si el "mejor valor" está suficientemente
próximo al verdadero puede emplearse algún indicador de la dispersión
de los resultados. Cuanto menor sea dicha dispersión, más cerca
se encuentran ambos valores, siempre que se mantengan similares condiciones
de repetibilidad y se hayan aplicado análogas correciones. En este sentido
aparece el término precisión, como un término
asociado a la dispersión de las mediciones reiteradas. Más adelante
veremos si la incertidumbre se puede asociar directamente también a la
dispersión, y en ese caso precisión e incertidumbre serían
los mismo, pero eso no será así...
Para caracterizar cualquier función
de densidad se emplean parámentros que permiten comparar poblaciones
con distintas funciones de densidad. Los parámetros más sencillos
y utilizados son los de centrado y dispersión. Los parámetros
de centrado proporcionan una primera idea sobre la posición de la función
de densidad, estableciendo un valor próximo al "centro" de
la misma. Los parámetros de dispersión informan del menor o mayor
grado de variabilidad entre los elementos de la población (resultados
de medida corregidos).
En metrología se adopta como parámetro de centrado la media (
µ ) y como parámetro de dispersión la desviación
típica (σ) de la que se emplea su cuadrado con el nombre de varianza
(σ2). En la práctica, al no conocerse la correspondiente
función de densidad, la estadística nos proporciona unos valores
aproximados, los estimadores, que pueden evaluarse a partir de cualquier muestra
concreta de resultados de extensión n. Los estimadores, que se presentan
por û, m para la media y s^, V para la varianza, pueden ser varios, pero
en metrología se utilizan casi exlusivamente la media aritmética
( X ) y la varianza muestral (s
2).
û = m = X = 1 / n ∑i=1n
Xi
V = s 2 = 1 / (n-1) ∑i=1n ( Xi - X)2
En un primer análisis, cabría pensar que el resultado de las
medidas pudiera reflejarse mediante:
m ± s
Dado que la reiteración de valores se está efectuando en condiciones
de repetibilidad y después de haber introducido todas las correcciones
significativas que pueden evaluarse. Por consiguiente, la media aritmética
es el mejor valor corregido y debería adoptarse como valor resultante
de la medición en todas las áreas de la metrología, se
acepta que el valor resultante de las medidas, valor convencionalmente
verdadero, es la media aritmética de las indicaciones corregidas.
Asímismo, cabría pensar en cuantificar la incertidumbre del resultado
mediante el parámetro de dispersión indicado, la desviación
típica muestral s, pero eso resultaría inapropiado por diferentes
razones.
En primer lugar, s es un estimador de la dispersión de la población
de medidas reiteradas en condiciones de repetibilidad. Cada una de las medidas
obtenidas es un elemento de dicha población, pero el resultado atribuido
al mensurando como consecuencia de dicha medición no es uno de aquellos
sino la media artimética ( X ) que podría, incluso, no coincidir
con ninguno de los elementos de la media poblacional. No parece correcto asignar
un parámetro de dispersión al valor resultante ( X ) que en realidad
se refiere a la dispersión de otra población ( X ).
Si se analiza la cuestión con auxilio de la estadística, siguiendo
las leyes de propagación de varianzas-covarianzas, la aprente dificultad
se resuelve sin dificultad. En realidad, el estimador media aritmética
X es otra variable aleatoria,
distinta de la que representa la población considerada pero relacionada
con ella. Es sencillo deducir que las varianzas de ambas varables satisfacen
la expresión siguiente:
σ2 x = σ2 / n
Si se trabaja con estimadores la relación resulta:
sx = s / √
n
s es un mal estimador de σ cuando n es pequeño. La primera recomendación
es procurar calcular s mediante un número apreciable de reiteraciones.
Conclusiones
Tras la exposición realizada sobre la incertidumbre se puede
decir que su diferencia con respecto al término precisión
radica en que son términos que se refieren a conceptos distintos.
Por un lado esta la incertidumbre referida a un intervalo dentro del
cual estará el valor verdadero, acotando las correcciones residuales.
Siendo en este último matiz donde reside la diferencia entre los términos,
ya que la incertidumbre también da un idea de la dispersión
de las medidas, al igual que el término de la precisión
cuando se asocia directamente con la varianza muestral. Digamos que el término
incertidumbre tiene un significado mucho mayor, mientras que precisión
se reduce sólo a una parte, a una forma de cuantificar la incertidumbre.
Por otro lado, podemos referirnos al término precisión como
al grado de agrupación o por contra dispersión que tienen nuestras
observaciones, lo cual no tiene porqué coincidir con la exactitud,
entendida esta última como proximidad al valor real.
La diferencia entre tolerancia e incertidumbre es mucha más clara tal
y como se ha expresado . La tolerancia siempre será un intervalo
marcado por los pliegos de condiciones dentro del cual deben encontrarse las
medidas corregidas junto a su incertidumbre asociada.
Finalmente, remarcar los nuevos conceptos sobre los
componentes de la incertidumbre donde se desecha la teoría clásica
de errores sistemáticos y aleatorios.
Nota: Metrología > Glosario de Términos